¿Cómo Acercarnos a Dios y Relacionarnos Mejor con Él?

Cada vez que pensamos ¿Cómo Acercarnos a Dios?, requerimos del convencimiento de corazón que existe y está en nuestras vidas y que de nosotros depende tomar la decisión de tener fe y creer, ya que el Altísimo siempre tiene sus brazos abiertos para recibirnos. En este artículo te enseñamos como lograr relacionarnos mejor con nuestro padre celestial que todo lo puede y está en nosotros sus hijos aceptarlo para que nos acompañe y bendiga en todo lo que emprendamos, te invitamos a seguir leyendo que de seguro te encantará.

CÓMO ACERCARNOS A DIOS

¿Cómo Acercarnos a Dios?

Podemos decir que en la medida que logramos internalizar y demostrarle a nuestro padre Supremo que actuamos conforme a las 5 actitudes que presentamos a continuación, podremos alcanzar una mejor relación diaria con el Altísimo, al hacerlo participe de todo lo que hagamos y deseemos para nuestras vidas a su voluntad divina, él sabrá que refleja nuestros sentimientos de corazón, porque solo aquellos que aceptan al Señor son los que desean una relación verdadera con Dios.

Acercarnos de Corazón

Para comenzar a generar las respuestas de cómo acercarnos a Dios, tenemos que entender que va más allá de reconocer o simplemente creer. No se puede decir que Dios existe sin creerlo realmente de todo corazón y de lo que él puede hacer en su vida. Recordemos que el Señor nos dice: «Reconoce con tu boca y cree en tu corazón» porque estas dos acciones están estrechamente relacionadas. Para que él esté cerca de nosotros, debemos reconocer y creer desde el fondo de nuestros corazones, que este último aspecto es lo que nos acerca al padre creador.

Por lo tanto, debemos acercarnos de la manera correcta que es desde el corazón, es decir, con el deseo de conocerlo y recibirlo en nuestras vidas. Tal como lo expresa el siguiente pasaje bíblico en la Carta a los Romanos 10: 9-10.

«Bueno, sí con palabras reconoces que Jesús es el Señor, y si crees en tu corazón que el Altísimo lo ha levantado, entonces te librarás de ser castigado. Ahora, si creemos con todo nuestro corazón, seremos aceptados por el Supremo, y si reconocemos con palabras que Jesús es el Señor, el Omnipresente nos salvará.»

La reflexión es muy importante para nuestro progreso en la vida y esencial para acercarnos a Dios. En cualquier momento y lugar se puede rezar a Dios en nuestros corazones, hacer un balance de lo que estamos haciendo, ya sea que busquemos la voluntad divina y cumplamos lo establecido dentro de sus palabras para arrepentirnos a tiempo. Además, antes de acostarnos cada noche, debemos recapacitar sobre lo que hicimos ese día, para tener una idea más clara de nuestro proceder y saber lo que aún no hemos hecho bien. Una vez que comencemos a hacer esto, nuestra búsqueda será más beneficiosa para mejorar nuestra relación con el Omnipresente.

CÓMO ACERCARNOS A DIOS

Acercarnos Voluntariamente

Cuando deseamos de corazón conocerlo o tal vez ante alguna preocupación, cualquiera sea el motivo lo importante es que esto nos lleva a acercarnos voluntariamente, teniendo en cuenta que Dios le ha dado al hombre el libre albedrío para elegir el camino que quiere seguir. Por esta razón, el acercamiento al Supremo debe ser por su propia voluntad, no para evitar a los hombres o para complacer a los demás, es porque nace de nuestros corazones.

«Y tú, Salomón, hijo mío, reconoces al Dios de tu padre y sírvele con un corazón perfecto y una mente dispuesta; porque el Señor busca los corazones de todos y comprende cada intento de los pensamientos. Si lo buscas, lo encontrarás; más si lo dejas, él te rechazará para siempre.» (Crónicas 28:9)

También, las santas escrituras indican:

«Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros» (Santiago 4:8)

Para lograr una relación más cercana y más activa con Dios, no debemos olvidar que acercarnos es un paso más que hemos dado creyendo y aceptando de corazón, por lo tanto, ese amor debe fortalecerse cada día, ya que cuando sentimos verdadero amor divino, el servir al Omnipresente no será obligado, sino que será algo por decisión propia, espontáneo y también algo que deseamos. Todo esto con la mejor disposición de comprender su voluntad y lo que él requiere de nosotros.

Toda manifestación de fe desde nuestro corazón y mente hacia el máximo poder divino, permite mejorar la relación espiritual. En especial a través de la oración por nosotros y nuestros semejantes, se puede lograr este acercamiento con las actitudes correctas y buenas acciones que permitan alejarnos del pecado y conectarnos más a la palabra de Dios padre amoroso lleno de misericordia hacia los creyentes.

Acercarnos Confiadamente

Cuando creemos con nuestro corazón nos estamos acercando a Dios voluntariamente, por lo que nos dará plena confianza que él se encargará de dirigir y proteger nuestras vidas. Cuando confiamos que él obra en nosotros, es porque el Espíritu Santo nos ha convencido y no el hombre. Aunque a veces no entendemos lo que está haciendo y desesperamos por su silencio, debemos tener confianza que el Supremo nos habla por medio de su espíritu, para poder comprender lo que nos ha preparado, ya que es él quien nos revela y nos da entendimiento de su bondad y amor por nosotros, tal como su palabra dice él comenzó la obra en ti y es fiel en terminarla.

CÓMO ACERCARNOS A DIOS

«Dios empezó el buen trabajo en ustedes, y estoy seguro que lo irá perfeccionando hasta el día en que Jesucristo vuelva.» (Filipenses 1:6)

Al respecto, es importante resaltar como está escrito en Corintios 2:12 – 14, que todo lo que nos hace entender lo referido a lo que el Todopoderoso ha hecho por cada uno de nosotros, no corresponde al uso de palabras dictadas por la inteligencia humana, sino que estamos usando el lenguaje espiritual que el Espíritu de Dios nos enseña. Y que en las personas que no permanecen en el Espíritu de Dios, no aceptan las enseñanzas espirituales porque no las valoran, tampoco pueden entenderlas, porque lo divino es lo que nos hace entender lo espiritual.

Tengamos en cuenta que el Altísimo dio a su hijo para nuestra redención, así que nuestra cercanía a él con confianza, es lo que lo hace moverse con misericordia, perdonar nuestros pecados y así escribir una nueva historia de nuestra vida, inscribirnos en el libro de la eternidad. Por divinidad nos liberamos y no por trabajo. A continuación, presentamos parte de lo que las santas palabras expresan en este sentido:

«Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.» (Hebreos 4:16)

«Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.» (Efesios 2: 8-10)

CÓMO ACERCARNOS A DIOS

La confianza y la fe en Dios tienen estrecha relación, ya que se refieren a la certeza y la convicción que él se ocupará de todos los problemas y deseos que tenemos. Con la lectura constante de la santa palabra para una mayor comunicación con el Supremo, buscamos disipar toda duda y temor en nuestros corazones, confiando en que para el padre celestial nada es imposible y confiar en él nos trae bendiciones a nuestras vidas.

Para aumentar la confianza para mejorar la relación con nuestro Señor, seguidamente te presentamos algunos elementos que esperamos te permitan dar respuestas a las siguientes dos interrogantes, pero recuerda que puedes leer las santas escrituras tratando de entender el verdadero significado de las palabras:

¿Qué Nos Separa de Dios?

Aunque reconocemos a Cristo como nuestro Señor y salvador, nos acercamos a Dios con una actitud equivocada, sin poner la confianza y la fe en nuestros corazones para creer, simplemente a través del compromiso con el hombre, ya que la incredulidad sobre que Dios lo levantó de la muerte, más bien nos aleja de él, porque Jesús es el camino, la verdad y la vida, nadie va al Padre sino a través de él. (Juan 14:6)

Jesús murió y resucitó para darnos fuerzas a través del Espíritu Santo, para comprender los propósitos de Dios. Él expresó estas palabras para que los discípulos supieran lo que sucedería después que él ya no estuviera con ellos: «… quiero que sepan que el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y que recibirán el poder de hablar de mí en Jerusalén, en todo el territorio de Judea y Samaria, y también en los lugares más remotos del mundo.» Por lo que el espíritu santo está con nosotros y nos ayuda en todo momento.

«Después de eso, los discípulos vieron al Mesías siendo elevado a las alturas, hasta que una nube lo cubrió y nunca lo volvieron a ver. Durante este tiempo, dos seres de blanco aparecieron junto a los apóstoles, pero ellos no los vieron porque miraban al cielo. Entonces estos dos les dijeron: «Hombres de Galilea ¿Qué están haciendo allí, mirando al cielo? Acaban de ver que Jesús fue llevado al cielo, pero, así como se ha ido volverá algún día». (Hechos 1, 6-11)

¿Por qué Seguimos Mirando al Cielo si Dios está Junto a Nosotros?

Para mejorar la relación con Dios, el Espíritu Santo de Dios está esperando que abras la puerta a Jesús, pero para que esto suceda, debemos acercarnos a Dios con confianza, es decir, con fe y creer que Jesús fue llevado al cielo, y que así como se ha ido, regresará por su iglesia.

«Estoy a tu puerta y llamo, si escuchas mi voz y me abres, entraré a tu casa y cenaré contigo. (Apocalipsis 3:20)

Para lograr la confianza en Dios, debe tener la seguridad que él trabajará para el bienestar de nosotros sus hijos, por lo tanto, al priorizar sus enseñanzas, tenemos la oportunidad de conocer su corazón y su poder. Entonces, para acercarnos confiadamente, debemos basarnos en la creencia, incluso si no lo vemos, pero tenemos la creencia que existe y vive en nuestros corazones y bajo su majestuosidad colocamos nuestros sentimientos de amor y esperanza, tal como hace con nosotros.

Otro de los pasajes de las sagradas escrituras donde se menciona la confianza en Dios, está en Juan 4:24, refiriéndose que el Señor Jesús dijo: «Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorarlo en espíritu y en verdad.» Dios es el creador que abarca todo el cielo y la tierra. Él está a nuestro lado en todo momento, observando cada una de nuestras palabras y acciones, todos nuestros pensamientos. Dios es supremo, totalmente digno, y cuando oramos y adoramos debemos ir ante él con un corazón honesto, hablarle con verdad y sinceridad, contarle de nuestras dificultades y problemas, siempre para la búsqueda de la voluntad divina y el camino correcto.

Acercarnos con la Disposición de Obedecer

Otra actitud para acercarnos al Señor es ser obediente a su palabra lo que resulta en beneficios en todas las áreas de nuestra vida, si somos obedientes a nuestros padres podemos ser recompensados, más cuando obedecemos a Dios, él se mueve para recompensar a sus hijos y ¿qué mayor recompensa que estar con nosotros?, de allí la importancia de respetar, acatar y cumplir la voluntad divina y de aceptar su amor incondicional, para vivir protegido por Dios.

CÓMO ACERCARNOS A DIOS

 «Judas (y no Iscariote) le dijo: Señor, ¿cómo te muestras a nosotros y no al mundo? Jesús respondió y le dijo: El que me ama, cumplirá mi palabra, y mi Padre lo amará e iremos a él.» (Juan 14: 22-23)

En el primer libro de Samuel, hace referencia que Dios llamó a Saúl, llenándolo con su Espíritu y convirtiéndolo en el primer rey de Israel, pero no permaneció obediente y el Señor se separó de él que ni siguiera le contestó las oraciones y perdió el reinado (Samuel 13 y 14). Por su parte, cuando obedecemos a Dios, él mora en nosotros y el que mora en su manto mora en su sombra, por lo que la bendición de Dios nos cubre. Si la sombra de un objeto o una persona tiende a ser más grande, ¿cuánto será la sombra de Dios? En este sentido, el Salmo 91 expresa lo siguiente con respecto a la protección de quienes confían en él:

«Tú que habitas al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Omnipresente, dile al Señor: Mi amparo, mi refugio, mi Dios, en quien yo pongo mi confianza».

Acercarnos con la Oración Correcta

Cuando nuestra actitud refleja que aceptamos la voluntad de Dios en nuestra vida, y obedecemos, lo comprendamos o no, y también si nos gusta o no su voluntad, entonces estaremos orando correctamente y estaremos preparados a recibir la recompensa por nuestra obediencia. Por lo general, cuando estamos bajo la voluntad de Dios, sucede que no entendemos la forma de actuar, pero si tenemos la disposición de pedir de acuerdo con su voluntad, el Altísimo nos escucha y trabaja en nosotros, haciéndonos entender su propósito, su voluntad agradable y perfecta.

Lo que la perfección logra es cumplir la voluntad del Todopoderoso confiando en que si se solicita algo de acuerdo con su voluntad, él nos escuchará y esperamos obtener lo que hemos pedido. Está claro que el Supremo nos dice que cualquier cosa que le pidamos bajo su voluntad lo cumplirá, porque somos obedientes, y se manifestará en perfeccionando nuestro caminar.

Para alcanzar la interacción sincera con Dios, dediquémosle un tiempo de calidad, sin que cualquier perturbación externa o interna impida que tus pensamientos solo estén enfocados en agradarle y orarle desde el corazón, con mucha fe y conforme a su voluntad, esto es importante independientemente de lo complicado que puede ser el día a día con las múltiples actividades, pero el acercamiento con el Altísimo requiere de tu concentración. Lo destacable es que abrir nuestros corazones a Dios más allá de cuánto le decimos, son las palabras que usamos y la profundidad de lo que le decimos.

Es esa búsqueda de orientación e iluminación, es tener confianza que nos escuchará, es la conexión frecuente desde dónde estemos, es decir, la oración es el medio de relacionarnos con nuestro padre celestial. Debemos entender que es importante mantenernos alejados del pecado, y pedirle a través de la oración que nos haga mejores personas con nosotros mismos y con el prójimo. Además, que siempre intervenga ante cualquier vicisitud que se nos presente en nuestro andar para que siempre transitemos la ruta prevista llena de su amor y guía divina.

Finalmente, debemos ser agradecidos con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, por permitirnos vivir cada día al lado de nuestros seres queridos y para que cumplamos sus designios con amor y bondad, ya que cada vez que le damos las gracias es otra manera de relacionarnos mejor con él, porque no todo es hacer peticiones sino también reconocer su grandeza al cumplir nuestros deseos, conforme sea su voluntad.

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